El agua en la casa

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Muchas personas se enferman porque consumen aguas contaminadas con productos químicos, insecticidas, o materias fecales humanas o de origen animal.

Por eso la protección de la salud de los miembros de la casa empieza con el uso de agua potable, bien sea filtrada o hervida.

El agua sin impurezas es ideal para la limpieza del cuerpo y de la ropa, y debe usarse especialmente en la cocina para lavar los alimentos antes de prepararlos.

La casa se debe mantener barrida y limpia para evitar la presencia de pulgas, piojos, cucarachas, moscas, chinches, zancudos y pitos, que son transmisores de enfermedades como el mal de Chagas y la malaria. Una casa limpia refleja también el alma de quienes la habitan.

El cuerpo también equilibra sus energías y refuerza sus sistemas de defensa cuando lo consentimos con baños hechos con plantas medicinales como el tilo y el saúco, que nos armonizan y generan una sensación de bienestar y alegría.

Las plantas medicinales como la albahaca, ortiga, poleo, hierbabuena, y romero controlan moscas. Los baños de ajenjo, romero y altamisa combaten las pulgas.

Diez litros de agua limpia con tres gotas de blanqueador Límpido son un buen desinfectante. Elimina las bacterias causantes de enfermedades digestivas.