Cuidados del cultivo

Ir con la naturaleza y no contra ella es un principio básico que hay que tener en cuenta cuando se maneja una finca productiva. Es importante fomentar la diversidad al mezclar los cultivos; respetar los ciclos naturales de inviernos, veranos, y fases de la luna; usar abonos orgánicos preparados en la misma finca; proteger el suelo manteniéndolo siempre cubierto y reciclar los restos de cosecha, el estiércol de los animales y los residuos de la casa reintegrando estos elementos al ciclo de la vida.

Rotación de los cultivos

Los cultivos se deben rotar para que las plantas no consuman siempre los mismos nutrientes de la tierra y la agoten.

Los principios fundamentales son muy sencillos:

Alternar cultivos que tengan diferentes tipos de vegetación: hortalizas de hoja (acelga, apio, cebolla, espinaca, hinojo, lechuga), hortalizas de raíz (papa, rábano, remolacha, zanahoria), hortalizas de fruto (berenjena, calabaza, melón, pepino, pimentón, tomate).

Evitar la siembra continua de plantas de la misma familia. Son parientes la acelga, la espinaca y la remolacha; el apio y la zanahoria; el diente de león y la lechuga; la papa y el tomate.

Sembrar regularmente —al menos cada dos años— una leguminosa (fríjol, soya, alverja, habichuela) porque enriquece el suelo al fijar en la tierra el nitrógeno que toma del aire.

Variar cultivos que exijan mucho abono orgánico como el apio, la calabaza, el maíz y el pepino, con aquellos que requieren solo un abono moderado como la acelga, la cebolla, la espinaca, la lechuga, la zanahoria y las aromáticas.