Defensa, camuflaje y mimetismo


Muchas plantas y animales se ‘disfrazan’ para parecerse al medio que los rodea y pasar inadvertidos, así se defienden de los depredadores o acechan a sus presas. Estos animales han desarrollado increíbles adaptaciones en la forma de sus cuerpos, en el tamaño, en el color y en los diseños que los esconden y adornan. Este fenómeno se conoce como camuflaje. Algunas mariposas y chapolas nocturnas parecen hojas verdaderas; algunos grillos son igualitos a líquenes; los insectos tuna, el pájaro bienparado o pájaro estaca, los loros, las mantis y algunas ranas arborícolas se camuflan y confunden con el medio en donde viven.

Entre la hojarasca, escondidos, encontramos muchos animales como tarántulas, milpiés y cucarachas que tienen el color del suelo; los grillos, las mantis religiosas y las larvas del gusano de la col tienen color verde para confundirse con las hojas de las plantas. En los pinares vive una mariposa que pinta sus alas con los mismos colores de los troncos y por eso es muy difícil distinguirla.

El oso perezoso, llamado así por la lentitud de sus movimientos, tiene un aspecto muy parecido a la vegetación que lo rodea, porque en su pelo crecen algas de color verdoso que semejan las hojas de los árboles.

La ‘mariposa búho’, que es frecuente en los cafetales con sombrío y las zonas donde hay plátanos y heliconias, tiene un disfraz muy atrevido, pues en sus alas hay dos manchas que semejan los ojos de un búho y con ellos confunde, asusta y espanta a las aves y a otros posibles depredadores.

Los jaguares, las guaguas, los leopardos, las cebras y las arañas de jardín, están cubiertos de manchas de distintos colores que imitan las sombras y luces que se producen en el bosque y por eso sus figuras se disuelven en el contorno y los hace muy difíciles de ver.

Algunas especies de mariposas tienen en el extremo de las alas posteriores unas ‘colitas’ que parecen las antenas de sus cabezas; cuando los pájaros confundidos picotean esta “falsa cabeza” les dan tiempo a las mariposas para escapar.

Muchas especies de aves tienen plumajes de colores llamativos, pero con frecuencia las hembras y sus polluelos tienen una coloración menos vistosa para confundirse con el entorno y no ser percibidas por los depredadores.

Otros animales, como abejas, avispas, algunas mariposas, ranas venenosas, algunos peces y la serpiente coral, tienen coloración de advertencia: sus colores brillantes, generalmente rojos, amarillos, negros y blancos, combinados en vistosos diseños, le advierten a sus enemigos ‘no me coman, soy peligroso, tengo sabor desagradable o soy venenoso’. Por eso, si un ave es picada por una avispa o come alguna mariposa venenosa, nunca más tratará de atrapar otra, porque sabe que será lastimada.

Hay animales que para defenderse han cambiado su forma para parecerse a otros que son venenosos o desagradables. Esto se llama mimetismo. Una serpiente, la falsa coral de tierra fría, tiene en su cuerpo franjas rojas, amarillas y negras parecidas a las de las corales venenosas, cuando en realidad es inofensiva, pero esto no lo saben sus enemigos. Algunas especies de mariposas copian fielmente la coloración de otras especies de mariposas tóxicas o de gusto desagradable, mientras otros insectos han logrado parecerse mucho a las avispas o abejas, aunque carecen de aguijones; los depredadores no los atacan, porque sus colores les recuerdan que ellas pican.

Para camuflarse algunos cangrejos y crustáceos marinos, mordisquean trozos de algas y se los pegan al caparazón, logrando con ellos esconderse de sus depredadores.



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