El fogón y la chimenea: el calor del hogar

Es probable que los primeros seres humanos tomaran el fuego de algún incendio forestal ocasionado por un rayo. Luego, quién sabe si por azar o gracias a su imaginación y curiosidad, ensayaron a poner animales muertos sobre leños encendidos y descubrieron el sabor de la carne transformada por el calor.

La relación que hicieron nuestros antepasados entre fuego y alimento fue crucial para la evolución de la humanidad, pues los alimentos se hicieron más digeribles y la calidad de su vida mejoró de manera notable.

El fuego fue para los primeros hombres un milagro precioso que había que domesticar y conservar, y con el tiempo encontraron la forma de producirlo rozando maderos secos o frotando piedras que producen chispas.

El fuego nos sigue causando asombro, y cuando encendemos un fósforo, o cuando concentramos los rayos de sol mediante una lupa para producir una llama, estamos reviviendo un antiguo ritual, uno de los grandes logros de la humanidad.

Por eso debemos respetar el fuego y manejarlo con mucho cuidado en la casa, pues así como es útil y necesario para preparar los alimentos del día, si lo descuidamos puede causar grandes incendios.

Si haces fuego, cuida de él.


La chimenea es la alegría de la casa

Las chimeneas calientan las casas, animan las reuniones y nos acercan al profundo pasado cuando la humanidad descubrió el fuego. Constan básicamente de un hogar con una parrilla, donde se quema la madera, y de un conducto llamado buitrón por donde sale el humo.

Al encender una chimenea es necesario mantener una buena ventilación para evitar que el humo nos asfixie y nos intoxique, y aislar el fuego con una reja de malla metálica, pues a veces la madera lanza chispas que pueden ocasionar incendios.

Es conveniente tener atizadores para avivar el fuego, pinzas para mover los leños encendidos, una bandeja metálica para recoger la ceniza y una escobilla para limpiarla.

La ceniza es rica en potasio. Cuando se ha enfriado sirve para enriquecer el montón de compost.

Un fogón eficiente: comida caliente

En la finca se puede construir un fogón de leña utilizando lodo y arena. Esta tecnología ahorra madera, evita que las personas en la cocina aspiren humos nocivos y controla el desperdicio de energía.

El proceso de construcción es el siguiente:

  • Tome cinco partes de arena por dos partes de lodo, greda o arcilla, preferiblemente la roja que no contiene materia orgánica.
  • Tamice la arena y mezcle con la greda, amasando muy bien, hasta obtener una textura media, ni muy dura ni muy blanda.
  • Sobre un mesón de 80 centímetros de altura por 60 de ancho y 70 de largo, mida y dibuje el plano de la estufa. Calcule el tamaño de cada fogón utilizando ollas de diferentes tamaños.
  • Arme una formaleta sencilla para poner capas de la mezcla de 10 centímetros de espesor (la primera será el piso de la estufa).
  • Apisone las capas muy bien, hasta que la estufa tenga un cuerpo de 40 centímetros de altura. Deje secar durante 24 horas y luego excave con un machete humedecido la cavidad central, o caja interna de fuego, donde arde la leña.
  • Excave, además, los ductos laterales que llevan el calor hasta la base donde se ponen las ollas. Use una cuchara u otro objeto redondo y liso para emparejar y pulir los túneles de las hornillas. A medida que la estufa va secando, aparecen grietas que debe resanar con la misma masa fresca.
  • Instale un buitrón o chimenea para que el humo salga de la cocina y ponga una tapa en la boca de la estufa para evitar que el calor se pierda. Para obtener agua caliente cuando la estufa esté encendida, instale una tubería metálica que vaya desde el tanque de agua, pase por el piso de la estufa donde se enciende la leña y termine en una llave o grifo metálico.