El niño laborioso: de 6 a 7 años


De los seis a los siete años el niño logra tener gran autonomía, se siente muy independiente y a la vez más consciente de los demás.

Le gusta la aventura y la exploración y muchas veces es indeciso, porque ya conoce cuáles son sus miedos y sus habilidades, sabe hasta dónde puede ir y hasta dónde se puede arriesgar, pues al mismo tiempo conoce los peligros que lo rodean.

Razona de una manera muy aguda e inteligente y, aunque sigue siendo muy crédulo e inocente, no se le pueden contar cuentos forzados o medias mentiras porque las descubre fácilmente.

Aprende de todo lo que lo estimula e interesa, sueña y fantasea despierto, y lo que se propone por voluntad propia trata de lograrlo. Es muy sensible a la compañía de otros, a los halagos pero también a las amenazas. 
  • Busca respuestas racionales a todo lo que quiere aprender y entender, es ingenioso y creativo.
  • Le gusta mucho compartir experiencias y conversar con su grupo de amigos.
  • Es solidario con sus hermanos y amigos y le gusta ayudar en lo que le pidan.
  • Acepta más fácilmente los horarios y las responsabilidades.
  • Su cuerpo es muy ágil y le gustan los retos, los deportes y las exigencias de los juegos.

¿Qué necesita el niño laborioso?

  • Poder estar solo.
  • Que le asignen y orienten claramente sus labores y lo asesoren en actividades nuevas.
  • Estímulo y acompañamiento en su proceso de ingreso a la escuela.
  • Que le fomenten el amor al estudio, el respeto por su maestro y las nuevas reglas de la escuela.
  • Atención y respeto por parte de sus compañeros y amigos.