El niño que imagina: de 2 a 3 años


El período que abarca entre los dos y los tres años es de grandes avances en el desarrollo del niño. Dejar los pañales es un paso importante para comenzar a ser más autónomos: “Yo solito”, comienza a ser su frase preferida a la hora de vestirse y de comer.

En esta etapa todas sus habilidades mentales están en el juego, su mente y su imaginación vuelan. Se puede afirmar que a esta edad vive en su imaginación, y fantasea continuamente con los objetos, con las personas y con las experiencias que tiene: para él todo es un juego.

Ahora es capaz de aprender y comprender fenómenos más complejos y ya puede hablar y comunicarse de manera precisa, pues dispone de un buen vocabulario que amplía todos los días. Puede llegar a inventar historias y a exagerar al contar lo que le ha sucedido.

Su personalidad y su carácter se manifiestan en todas sus acciones, y exige ser tenido en cuenta en cada una de las actividades de la casa: quiere participar en ellas, ser protagonista, conversar, opinar, meterse en todo. Es una edad llena de encanto, pues el niño expresa y pide afecto y se relaciona de manera muy activa con las personas que más quiere.

A partir de los dos años, el cuerpo y la mente del niño están preparados para iniciar el control de sus esfínteres: aprender a controlar sus intestinos y su vejiga. La enseñanza de este nuevo logro se debe hacer especialmente por imitación.

Algunos hábitos que ayudan a los niños a aprender a ir al baño:

  • Siéntelo en la taza durante unos momentos determinados del día. Los momentos más favorables son después de las comidas y después de dormir. Déjelo unas dos semanas sin pañal, durante el día. En el momento en que el niño note que baja un río por sus piernas comprenderá rápidamente que esa sensación de mojado está relacionada con hacer pipí.
  • Si el comportamiento del niño muestra que siente algo en el estómago, dice algo al respecto o se balancea y sujeta los pantalones, lleve al niño al baño y ayúdelo de manera paciente a sostenerse sentado.

¿Qué necesita el niño que imagina?

  • Que le entiendan que su imaginación y fantasía lo llevan a pensar y a decir cosas que parecen irreales para los demás, y no deben tomarse como mentiras.
  • Hábitos fijos muy precisos para los días y la semana. Esto le ayudará a ejercitar su memoria y a entender la noción del tiempo.
  • Cariño y afecto de padres y personas cercanas. Amigos de su edad para compartir juegos y juguetes.
  • Disciplina clara, consistente y convenida con él por sus mayores. Que le permitan vestirse solo.