La formación de las  cordilleras, los océanos, las islas y los volcanes.


La Tierra comenzó a formarse hace unos 4.600 millones de años. Primero era una masa de gases y polvo arremolinada en el naciente sistema solar. Se fue enfriando y endureciendo lentamente hasta que se convirtió en una gran bola sólida. Los geólogos, que son los estudiosos de la Tierra, dicen que la historia de nuestro planeta está escrita en las piedras. Ellos dedican su vida a analizar el color, la textura, la forma, la composición de las rocas y los fósiles. Los fósiles son restos de vida antigua sepultados entre las rocas. Se han encontrado desde granos de polen hasta esqueletos de dinosaurios y ballenas gigantes.

Con estas pistas, los científicos descubrieron que hace 3.800 millones de años la vida se originó en los mares. Allí vivían extrañas plantas acuáticas y primitivos animales invertebrados. El mundo era un inmenso océano.

Años después, del fondo del agua salió, por acción de los volcanes submarinos, una masa terrestre. Pangea, bautizaron los científicos a este único continente. Entonces la vida salió del mar y empezó a colonizar la tierra firme, el agua dulce y el aire.

Pasaron muchos, pero mucho años, y Pangea empezó a dividirse. Fue un proceso lento, como todos los de la historia de la Tierra, hasta que se formaron los continentes. Por ese tiempo vivieron los dinosaurios y el mar lo habitaron gigantescos reptiles. Había también variada vegetación, pinos y araucarias. El hombre moderno, el Homo sapiens sapiens, sólo apareció, según algunos científicos, hace 130 mil años. Pero en este tema, como en muchos, los investigadores no se han puesto de acuerdo.