Rotación de los cultivos

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Rotación de los cultivos

Los cultivos se deben rotar para que las plantas no consuman siempre los mismos nutrientes de la tierra y la agoten.

Los principios fundamentales son muy sencillos:

  • Alternar cultivos que tengan diferentes tipos de vegetación: hortalizas de hoja (acelga, apio, cebolla, espinaca, hinojo, lechuga), hortalizas de raíz (papa, rábano, remolacha, zanahoria), hortalizas de fruto (berenjena, calabaza, melón, pepino, pimentón, tomate). 
  • Evitar la siembra continua de plantas de la misma familia. Son parientes la acelga, la espinaca y la remolacha; el apio y la zanahoria; el diente de león y la lechuga; la papa y el tomate.
  • Sembrar regularmente —al menos cada dos años— una leguminosa (fríjol, soya, alverja, habichuela) porque enriquece el suelo al fijar en la tierra el nitrógeno que toma del aire. 
  • Variar cultivos que exijan mucho abono orgánico como el apio, la calabaza, el maíz y el pepino, con aquellos que requieren solo un abono moderado como la acelga, la cebolla, la espinaca, la lechuga, la zanahoria y las aromáticas.