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Tío Tigre, Tío Conejo y la mata de mangos

Tradición oral (Colombia)
Escultura: Liebre saltarina en pirámide de hierro.  Barry Flanagan (Inglaterra, 1941)


Una vez Tío Tigre y Tío Conejo estaban de amigos, y decidieron salir a recorrer el mundo. Ya tenían muchos días caminando y se encontraron muy hambrientos, cuando vieron un palo de mangos que estaba bien cargado. Comieron muchos mangos hasta quedar bien satisfechos y se acostaron a dormir bajo la sombra de aquellas ramas tupidas.

Después de dormir largo rato, se despertaron. Tío Tigre se puso a mirar el árbol de mango y le dijo a Tío Conejo:

—Mire cómo están las cosas en este mundo, todo está al revés. Esta mata tan grande da frutos tan pequeños; en cambio las auyamas y las patillas nacen de bejucos que se arrastran por el suelo. Lo mismo que usted Tío Conejo: siendo tan chiquito tiene esas orejas tan grandes, y yo siendo tan grande tengo las orejas pequeñas. Así está todo.

Terminando de decir esto, le cae a Tío Tigre un mango encima:—¿Qué le parece Tío Tigre si hubiera sido una
auyama o una patilla?